El análisis del comportamiento de la pobreza en México de 1984 a 1996 revela mayor desigualdad de ingreso y una disminución generalizada del mismo. El gran reto de la política social actual es atender las grandes demandas sociales con la escasez de recursos públicos para enfrentarlas. Son necesarios grandes cambios estructurales que den pie a una reorientación sustantiva en el diseño de políticas sociales con el fin de combatir los índices de pobreza. Estas políticas deben de buscar que la población pase del nivel de supervivencia física hacia una verdadera ciudadanía social. La correcta intervención del gobierno para lograr un crecimiento equilibrado puede ser analizada desde el paradigma regional. En México existe una marcada desigualdad regional que se explica por la concentración de infraestructura productiva en las regiones más ricas y los mayores rezagos sociales en las más pobres. Para lograr un mayor equilibrio regional es importante mejorar la asignación de la inversión pública y de esta manera alentar la diversificación económica y la vinculación de las economías rural y urbana.
La disparidad en la distribución de recursos públicos se relaciona con las condiciones políticas de los estados y los municipios. La condición política del partido gobernante en una región afecta el monto de las participaciones federativas. Existe una orientación del presupuesto federal hacia las regiones pobres, pero con inclinación al partido oficial. Las regiones gobernadas por la oposición reciben menos recursos de la federación y su participación en el PIB nacional es menor que la de los estados gobernados por el partido en el poder. Es por eso que la descentralización es un mecanismo clave para lograr un equilibrio regional.
Xiomara Chavez
Ximena Toledo Rojas
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miércoles, abril 25, 2007
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