lunes, abril 11, 2005

¿Desafuero legal o político?

Las reacciones ante el desafuero de AMLO son de al menos tres tipos:

1. "El asunto de fondo es legal, no político / Ya era hora de que se le aplicara la ley a AMLO pues no es la primera vez que viola la ley / Este es un paso más en la consolidación de estado de derecho de un régimen democrático."
2. "El asunto de fondo es político, no legal / No es posible aplicarle la ley a AMLO hasta que todas las faltas similares de otros también sean perseguidas / La miopía de los desaforadores dañará irreparablemente la democracia mexicana."
3. "El asunto es tanto legal como político, pero aún bajo el supuesto de que AMLO es culpable, el costo político de desaforarlo (quitar legitimidad a la elección del 2006) excede a su falta / No se le debería desaforar o hallar culpable."

Yo creo que las tres posturas están mal... a medias. Suponiendo que AMLO es en verdad culpable, creo es perfectamente legítimo que un gobierno busque hasta por debajo de las piedras un talón de Aquiles de su rival más fuerte u odiado, y no hacerlo sería pecar de inocencia pues tu rival haría exactamente lo mismo si los roles se revirtieran. Así es, la política está llena de políticos.

Nos puede parecer moralmente inaceptable que se "use el sistema judicial con fines políticos" pero hasta donde sé, ninguna ley prohibe hacerlo. Y mientras estén así las cosas, no debiéramos sorprendernos tanto: mejor vayamos cambiando la Constitución (y otras leyes) para que los delitos menores no causen la pérdida de derechos políticos y ya. Mientras tanto, muchos políticos ya se están fijando de no acumular delitos similares-y esto es un beneficio indirecto del desafuero.

La reacción uno es falsamente triunfalista pues pocos compran eso de que "aquí empezó el estado de derecho", y muchos más aprendieron que todos los partidos son capaces de actuar de mala fe. Por otro lado, las reacciones dos y tres dan por sentado que el "costo político" del desafuero es enorme, pero no me queda tan claro por qué: muchos electores ya habrán olvidado esto en 10 meses. Tampoco me queda claro que no haya un "costo político" de permitir que un candidato que (presuntamente) viola la ley sistemáticamente llegue a la presidencia: ¿por qué la popularidad de AMLO le daba inmunidad adicional?

Un caso reciente fue cuando una vasta "right-wing conspiracy" le buscó trapos sucios al entonces presidente Bill Clinton hasta que se toparon con el incidente Lewinsky y, a falta de un mayor y mejor delito, con eso casi lo tumban de la presidencia (al final, y a pesar de ser culpable, se salvó porque no hubo suficientes votos en contra, pero estuvo cerca). Todos sabíamos que se estaba usando la ley con fines políticos, y que eso manchaba la democracia americana, pero nadie pronosticó que era el fin del mundo ni mucho menos: Clinton sabía que él se había metido en ese embrollo e hizo lo posible para salvarse--y se salvó, aunque el chistecito le costo decisivos votos a Al Gore.

Ahora que si AMLO es inocente... tendríamos una prueba adicional de la torpeza de Fox.

P.S. Yo sigo queriendo ver a AMLO en la boleta del 2006, por cierto.

7 comentarios:

Jan dijo...

Yo no sé si se cometió el delito o no, pero a mi gusto lo peor del asunto es la forma en que se ha comportado AMLO a través de todo el proceso, hablandole al pueblo abusando de su ignorancia o su desinformación, sin fundamentos y sin propósitos que no sean los de mejorar su imagen y anotarse votos extra. Si él argumenta que lo concerciente a las leyes se está manipulando políticamente, no veo por qué él deba salir del problema por la misma via, con argumentos y acciones políticas, ¿pues que no debían salir las manos politicamente interesadas y dejar trabajar al poder judicial?

De cualquier modo, yo también espero verlo en las boletas.

Brisna dijo...

Considero que es una visión errónea calificar el desafuero como el inicio del fin de la democracia. Uno de los principales valores democráticos es el respeto a la legalidad. Si AMLO, rompió la ley es justo que pague por ello. Todas nuestras acciones tienen un costo-beneficio y quizá AMLO calculó mal los suyos. El desafuero es una prueba del fortalecimiento de las instituciones mexicanas.
A pesar de esto, la torpeza del gobierno y los actores políticos han revelado que existe un trasfondo político en el desafuero, incentivados por los intereses privados de los diversos actores políticos. En este caso, quizá Kant juzgaría incorrecto el desafuero, en cuanto las intenciones no eran buenas, pues no se buscaba el bien común, aun cuando el resultado fue bueno, pues se di un paso para librar a la nación de un gobernante fascista y populista.

Salomon Mervich dijo...

Pues, yo sinceramente me encuentro de acuerdo con lo dicho por Leo Zuckermann y Oscar Mario Beteta...

LZ dijo: En la tribuna de la cámara de diputados, AMLO desaprovechó la oportunidad de su vida... se debió de haber defendido y no el mismo discurso tenedencioso de siempre.

Beteta: Que AMLO y los del PRD usen el desafuero de AMLO como ejemplo, y si encuentra complicidad, traición, etc en la suprema corte o en fox, busquen juzgarlos a ellos del mismo modo.

Prof... vas a votar por AMLO??? Qué miedo.

Anja Rivara dijo...

Vamos a suponer, que AMLO es un político angelical incapaz de obrar fuera de la ley y el no cometió ningún delito ¿sus detractores serían tan tontos como para orquestar todo su desafuero sin ningún fundamento legal?. Me parece, que el señor AMLO, aunque hubiera sido con las mejores intenciones, si incurrió en una falta de desacato; pero (pecando de inocencia quizá), consideró que tratándose del México de siempre, la cosa no iba a pasar a mayores. Afortunada o desafortunadamente sí pasó, y el asunto tomó el inevitable matiz político que se esperaba. TODOS, están tratando de aprovechar el asunto para su causa; unos para sacar a un rival de la jugada, y el propio AMLO, para hacerse el mártir y tratar de capitalizar votos y popularidad. Con todo esto del desafuero, no creo que peligren las instituciones democráticas del país; al contrario, creo que por primera vez estamos enfrentando los costos y beneficios de tener un sistema de división de poderes y una verdadera competencia electoral.

Arely Miranda González dijo...

Antes de criticar al desafuero por sus implicaciones en la sociedad mexicana, me gustaría señalar que me sorprendió gratamente este desafío a una opinión general sobre el "sistema inercial de políticas" en México. Es decir, yo no creía que el desafuero se consumara como un hecho, no tanto porque no se probara el desapego a la legalidad, sino porque estamos acostumbrados a ver que "no pasa nada" (muy al estilo propagandístico foxista pero con una conotación mucho más severa, claro está). Si bien creo que esto se debe en parte a mi falta de fe en un equipo eficiente de políticos, ahora puedo admitir que este mismo grupo de políticos está tomando de decisiones drásticas y necesarias. ¿Podemos hablar del momento del cambio?
Ahora en cuanto a mi crítica: entiendo el peso que se le da a validar o desacreditar el desafuero, pero también considero que se están sacrificando asuntos de mayor urgencia actual y menospreciando el peso de las repercusiones sociales. En primer lugar, no estamos en un momento de estabilidad económica ni social como para que los políticos se preocupen todo el tiempo por el desafuero de Obrador y las siguientes elecciones (o por el porvenir de la Iglesia Católica!) Entiendo que el desafuero tiene considerables implicaciones en el desarrollo de una cultura política y democrática fuerte, y que esto puede conducir a un sistema económico y social más estable. No obstante, se están sacrificando muchos temas de suma importancia y urgencia para la población mexicana (como la pobreza, por ejemplo!!!). Ahora, en segundo lugar, insisto en expresar mi preocupación sobre las manifestaciones de descontento contra el desafuero. No espero una revolución, pero sí un activismo ciudadano. Que, por otro lado, no está nada mal que los ciudadanos participen activamente en la toma política de decisiones (claro, siempre y cuando no quieran bloquear calles o hacer huelgas de hambre!)
Ok, ahora re-leyendo mi comentario, me acabo de percatar que pesan más mis argumentos a favor del desafuero y de sus consecuencias(porque se presta a cambios políticos y a una mayor ciudadana). Por tanto, recalco que mi postura inicial y mis preocupaciones son las prioridades de políticas importantes mal jerarquizadas en el país y el factor riesgo sobre las protestas sociales.

Ricardo Aranda Girard dijo...

A mi no me extraña tanto que se haya llevado a cabo el desafuero, pues fue producto de una negociación en la que estuvieron de acuerdo el PRI y el PAN. No digo que el desafuero de una figura política sea un suceso común en la historia de México, solo creo que el resultado casi parecía evidente ante las circunstancias, las preferencias y las opciones de los partidos políticos. Además, creo que no representa cambio alguno en el desarrollo del poder judicial o del esquema legislativo mexicano, pues consiste en una muestra clara de la forma en la que los políticos hacen uso de la ley: cuando les conviene y como les conviene.
Estoy de acuerdo con Javier en que "va a pasar", osea que no va a ser un acontecimiento que permanezca por siempre en la mente del electorado, y que no es un suceso sui generis (aludiendo al caso de Clinton).
En lo que no estoy de acuerdo es que pueda llegar a consentirse el uso de la ley para fines como estos, y que esto pueda ocurrir con frecuencia a partir de hoy.
Finalmente, yo nunca estuve de acuerdo con el desafuero, quizá por haber previsto (aunque haya sido mínimamente) lo que ahora está pasando, pero principalmente porque es una muestra de la tibieza y de la falta de estrategia que ha predominado en las decisiones del gobierno foxista. Hoy en día la realidad es clara: el PAN tiene escasas posibilidades de conservar el poder y, ante un enfrentamiento entre PRI-PRD en el 2006, acepto que me agradaría mucho ver el nombre de Andrés Manuel en las boletas.

Ixchel dijo...

Curiosamente nuestro curso de economía política coincidió con el proceso de desafuero del “Sr. Andrés López”; las cuestiones planteadas al respecto, ven ahora la luz del “desenlace”. Podemos decir que, efectivamente, con el desafuero no peligraron las instituciones, pero a lo mejor, sí los votos para el partido en el gobierno, o ¿no fue ese uno de los motivos por los que se decidió dar marcha atrás al caso López Obrador? No pudimos ver una defensa del Estado de Derecho del que tanto argüían las autoridades. La farsa del encarcelamiento (que tanto pedía AMLO) y la fianza pagada para que esto no sucediera, dejan mucho que desear de los políticos mexicanos (en ambos bandos), sobre todo en una democracia incipiente como la nuestra.
Cabe señalar, que el desafuero como estrategia, fue sólo una muestra más de la torpeza de Fox, con la que algunos intelectuales de su mismo partido, nunca estuvieron de acuerdo. ¿Cuáles fueron los resultados?: por un lado, no hubo violencia en las calles, verdaderas huelgas de hambre, ni desequilibrio económico; por el otro, AMLO ganó más popularidad que antes de su desafuero e indudablemente lo veremos en las boletas del 2006, por más “miedo” que eso le pueda causar a más de uno.
Finalmente, para los que decían que el asunto era puramente legal, ha quedado claro que no fue así. Es impensable suponer que decisiones de tal importancia dejen de lado a la política, por mucho que sean de carácter legal. Como ganancia, coincido con el profesor, tenemos este precedente legal de defensa del amparo (por cierto tan repetidamente violado en la época priísta), que ya por lo menos es algo.