lunes, mayo 02, 2005

BC- Lógica de programas anti-pobreza


Jenny Guardado y Sandra Ley

1. Courchene, Thomas & Alberto Díaz-Cayeros, “Transfers and the Nature of the Mexican Federation”, en Giugale, Marcelo & Steven Webb, Achievements and Challenges of Fiscal Decentralization. Lesson from Mexico, Washington, D.C., The World Bank, 2000, pp. 200-236.

2. Díaz-Cayeros, Alberto, “El federalismo y los límites políticos de la redistribución”, Gestión y Política Pública, Vol. 13, No. 3, (2004), pp. 663-687.

3. Díaz-Cayeros, Alberto, Beatriz Magaloni, 2003. “The politics of public spending , Part I-The logic of vote buying”. Documento de Trabajo Preparado para el Reporte de Desarrollo del Banco Mundial, 2004.

4. Díaz-Cayeros, Alberto, Beatriz Magaloni, 2003. “The politics of public spending , Part II- The Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL) in Mexico”. Documento de Trabajo Preparado para el Reporte de Desarrollo del Banco Mundial, 2004.

El Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL) fue el programa de combate a la pobreza durante el periodo salinista. Sin embargo, el programa también tenía objetivos políticos visibles. PRONASOL no fue un mecanismo efectivo para combatir a la pobreza. Para llegar a esa conclusión, se examinó el programa a nivel municipal y se exploró la provisión de los bienes públicos locales y los servicios para saber si éstos realmente mejoraron como resultado del gasto de PRONASOL. Se encontró que el gasto del programa se dispersó por todo el país, no por razones redistributivas sino políticas. El artículo provee evidencia sobre dicha manipulación política. Primero, el periodo de gasto se ajustó de acuerdo con el calendario electoral de las elecciones federales. Segundo, el PRI recompensó la ‘lealtad’ de los municipios gobernados por sus partidarios, o con alto apoyo histórico al partido. Tercero, el programa pareció dirigirse desproporcionadamente hacia lugares donde el PRI obtenía márgenes de victoria mucho más estrechos. Cuarto, el PRI utilizó las transferencias privadas dentro de PRONASOL como una estrategia clientelista que excluía a sus oponentes de dichos beneficios. Este artículo resulta relevante para nuestra propuesta por las herramientas que utilizó para evaluar los elementos políticos del programa.

5. Díaz-Cayeros, Alberto, Beatriz Magaloni, and Barry R. Weingast, “Democratization and the Economy in Mexico: Equilibrium (PRI) Hegemony and its Demise.” Documento de Trabajo, Stanford University, 2000.

6. Dixit, Avinash, John Londregan, “The Determinants of Success Interests in Redistributed Politics”, The Journal of Politics, Vol. 58, No. 4 (Nov., 1996), pp. 1132-1155.

Este artículo examina qué factores determinan que un grupo de interés reciba favores políticos en forma de transferencias. Se utiliza un modelo de votación mayoritaria entre dos partidos, que confirma las teorías del “votante swing” y de los “bastiones políticos”. En lo que se refiere a la primera teoría, se encontró que si los partidos tiene aproximadamente las mismas habilidades para redistribuir beneficios una vez que llegan al poder, el modelo implica que tenderán a seguir estrategias simétricas. En este contexto, los tipos de grupo que tendrán una ventaja en la redistribución política son: (i) grupos con relativamente muchos más moderados, cuya indiferencia ideológica puede ser resuelta por las ofertas de la redistribución de beneficios; (ii) grupos que son relativamente indiferentes a la ideología en lo que concierne a beneficios de consumo privado; (iii) grupos de bajo ingreso cuya utilidad marginal de ingreso es mayor, lo que los hace más deseosos de comprometer sus preferencias políticas a cambio de mayor consumo privado. En cuanto a la teoría de “bastiones políticos”, los autores afirman que si los grupos tienen afinidades partidistas y cada partido es más efectivo en otorgar favores a su propio grupo de apoyo, cada partido favorece a dicho grupo en particular.

7. Sánchez González, Yurisalim Gerardo, “Evolución de los Programas para el Combate a la Pobreza Extrema en México:1988-2003”, Instituto Tecnológico Autónomo de México, Tesis, México D.F., 2003.

El texto consiste en un estudio comparado de los 3 principales programas anti-pobreza implementados por el gobierno federal: PRONASOL, Progresa, y Oportunidades. A diferencia de programas anteriores, no se basan en subsidios generalizados al consumo, industria u agricultura. Básicamente, el texto demuestra la evolución que dichos programas han seguido en pos de una mayor eficiencia. Dentro de esta lógica, PRONASOL promovería la educación, obra pública, salud y micro-créditos a la producción de los más marginados. No obstante, su falta de transparencia, politización y errores de inclusión, impidieron su propósito. Progresa retomaría estas funciones, aunque sin promover la formación de capital social ni la inserción a mercados fundamentales. En el 2000, con Oportunidades, la cobertura incluiría zonas urbanas, un seguro popular de salud, y transferencias monetarias a través de BANSEFI con el fin de fomentar la cultura del ahorro y la cultura popular. Sin embargo, la nociva tendencia de los gobiernos federales de cambiar nombres y estructuras de éstos, con el fin de deslindarse de administraciones anteriores, impiden concebir los programas anti-pobreza como proyectos con certidumbre, continuidad, así como independientes de los ciclos económicos y políticos que afectan al país, sino como instrumentos sujetos a presiones políticas con objetivos distintos a los del bienestar social.

8. Scott, John, “The Distribution of Benefits from Public Expenditure”, Documento de Trabajo, Banco Mundial, 2004.
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El texto es una evaluación empírica, basada en evidencia cuantitativa, sobre los efectos de los distintos programas sociales financiados por el gasto público federal, que incluyen entre otros, el gasto social (salud, educación, pensiones), las transferencias monetarias por medio de los programas sociales, los programas alimenticios y los subsidios a la electricidad. De entre estos programas, sobresale el efecto que tienen las transferencias monetarias directas del programa Oportunidades, el cual, a pesar de las deficiencias en la focalización (casi del 55% en el sector rural), es el mejor disponible hasta el momento. La eficacia del programa reside en la reducción de la pobreza en el sector rural (13.7). En términos relativos de pobreza ha mejorado al 35.6% de los más pobres entre los pobres. La tendencia general del programa, ha sido de continua expansión desde el 2001, tanto en el número de beneficiarios como en los recursos transferidos. El autor encuentra relevante el hecho de que Oportunidades, antes Progresa, no sólo hubiera sobrevivido el cambio de administración, de partido en el poder, y el cambio de régimen, sino que ha sido significativamente expandido, duplicando el número de beneficiarios.

1 comentario:

Miguel Bonilla dijo...

Me parece que les faltó tomar en cuenta la versión del gobierno. Si bien es seguro que los textos que utilizan, hacen un análisis sobre lo expresado por el gobierno, quizá les sea más interesante leer las justificaciones y datos que presentó en su momento Salinas con el PRONASOL (por citar un ejemplo), esto para incluso sacar hipotesis alternativas a las ya presentadas. En la Sala de Referencia existe un disco compacto llamado "Hechos en Solidaridad" y creo que el Informe de labores de SEDESOL de algunos años. Sería bueno que le echaran una mirada por lo menos.