miércoles, febrero 08, 2006

Contra Olson

Leonard Wantchekon, “The Paradox of Warlord Democracy: A Theoretical Investigation”, American Political Science Review, vol.98, no.1, febrero 2004, pp. 17-33.

El autor señala que con la teoría del bandido estacionario, Olson se sumó a teóricos como Hobbes, Maquiavelo y Huntington (entre otros), que afirmaron que el gobierno popular sólo puede surgir a partir de una previa autocracia o principado. Wantchekon argumenta que un régimen popular podría saltarse la etapa del “principado” y pasar directamente del conflicto oligárquico a una forma de gobierno popular, es decir, considera que es posible la creación de estados democráticos derivados directamente de un estado de anarquía. Para hacer esto propone una teoría de democratización posterior a una guerra civil basándose en la lógica de los juegos estratégicos. Los jugadores son los ciudadanos y dos facciones, las cuales están luchando por la supremacía del poder, pero el conflicto ha llegado a tal grado que la probabilidad de que cualquiera de las dos facciones gane es mínima por lo tanto, deciden firmar la paz y crear un nuevo gobierno. El juego tiene tres escenarios importantes: en el primero las dos facciones simultáneamente deciden llamar a un tercero que sirva de árbitro para la formación del nuevo gobierno, democratizar o mantener el status quo. Si las dos facciones se logran poner de acuerdo en la decisión, ésta se implementará. De lo contrario, se mantendrá el status quo. Si escogen a un tercero, éste escogerá a la facción que gobernará y proveerá a los ciudadanos de seguridad. Si escogen la democratización entonces se instaurará un sistema electoral en el cual los ciudadanos escogerán cuál de las facciones los debe gobernar. Después de analizar los posibles resultados en cada escenario, Wantchekon concluye que las facciones optarán por la democratización porque al final de cuentas maximizarán su utilidad esperada optando por ese escenario que por los otros. Me parece que, a pesar de que el autor afirma constantemente que está presentando una tesis alternativa al surgimiento del estado democrático, este artículo presenta una tesis muy parecida a la de Mancur Olson . Finalmente, ¿qué tan democrático puede ser el sistema electoral que instaurarán las facciones si sólo ellas pueden contender al gobierno del estado?

3 comentarios:

Rodrigo Bueno dijo...

Estoy de acuerdo, creo que la teoría del surgimiento del Estado democrático de Wantchelkon es muy similar a la de Olson. Olson se basó en la historia del Estado inglés para formular su teoría y Wantchekon en la de Mozambique y El Salvador y sin embargo las teoirías son muy similares. E la teoría de Wantchekon la democracia surge como resultado de una guerra civil entre dos facciones, que llega a tal grado de hostilidad y precariedad, que repentinamente se hace insostenible la guerra civil y las facciones designan a un tercero para que funja como árbitro y resuelva el conflicto.
A pesar de que ésta es la teoría de Wantchekon y que está basada en la historia de democratización de El Salvador y de Mozambique, es prácticamente la misma explicación que extrae Olson de la historia del surgimiento del parlamentarismo inglés tras la revolución gloriosa de 1688. En el último tercio del siglo XVII en Inglaterra había dos facciones, los católicos y los anglicanos, los primeros representados por Jacobo II y algunos de sus allegados y los segundos por la gran mayoría del pueblo, este conflicto llevó casi a la guerra civil, donde la tercera parte a la que llamaron para resolver el conflicto fue Guillermo d'Orange de Holanda.
A pesar de que Wantchekon toma ejemplos muy distintos para elaborar su teoría, la explicación es casi la misma, la diferencia radica en sólo algunos detalles.

Rodrigo Bueno dijo...
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Jennifer Farias dijo...

Al igual que Andrea, no creo que el autor demuestra de manera contundente la creación de un Estado democrático seguido de un estado anárquico.
Por una parte, si apelamos al argumento histórico, me parece que no existe un ejemplo claro en el que el proceso de democratización haya ocurrido de tal manera.
Por otro lado, entre los posibles escenarios se encuentra el que un tercero determine cuál de las facciones va a gobernar y proveer de seguridad al estado. En este caso se está dotando de cierto poder a una persona o grupo de modo tal que no se puede considerar que se viva en total anarquía lo que cancelaría el argumento de la creación de una democracia nacida de la anarquía sin pasos intermedios.
Finalmente, me parece interesante la pregunta que se hace Andrea y me parece una crítica válida al autor.