miércoles, febrero 08, 2006

Contra-Olson

** Wilke, Thomas, "The investment theory of wars: Belligerent dictators in the McGuire/North-model of autocracy", Public Choice, 112, (2002), pp. 319-333

**Ackerman, Susan, "Was Mancur a Maoist?: An Essay on Kleptocracy and Political Stability",
Ensayo borrador para el Collective Choice Center de la Universidad de Maryland a ser publicado en el Journal of Theoretical politics o en Politics and Economics. Se presentó el 2 de Noviembre 2001.


Fue realmente difícil encontrar un artículo que fuera totalmente contrario al modelo olsoniano del bandido estacionario, sin embargo encontré dos artículos que corrigen la teoría.

El primero de ellos (The investment theory of wars: ...) tiene un enfoque económico en el que afirma que la mano invisible que llevará a un bandido ambulante a volverse estacionario no tiene que ser necesariamente pacífica. Esto es, Olson plantea que una vez que un bandido estacionario se encuentra en el poder, la provisión de bienes públicos se llevará a cabo tranquilamente. El artículo establece que el bandido estacionario tiene mayores incentivos para ser beligerante una vez que está en el poder, lo cual va en detrimento de la población, pues al agregar un factor que denomina "teoría de inversión en guerras", el rey encuentra conveniente volverse beligerante pues de esa forma aumenta su riqueza, aún cuando los costos de la guerra los pague la población.
En resumen, si la teoría de Olson afirma que existe un nivel de bienestar social mayor con un dictador, el artículo demuestra que al introducir un factor como la guerra se encuentra que la gente en una democracia estará mejor protegida de asunciones por parte del autócrata que son subjetivas y sesgadas creyendo que ganará y por tanto, continuando invirtiendo en la guerra, aumentando los impuestos y disminuyendo la provisión de bienes públicos.

Otro artículo que revisé fue (An Essay on Kleptocracy and Political Stability) donde la autora hace una revisión de dos textos de Mancur Olson (The Rise and Decline of Nations y el texto visto en clase) donde cree que se contradice al hablar sobre su teoría de la estabilidad del gobierno. En el primero piensa que Olson explica que la inestabilidad es buena para la contabilidad democrática y por tanto es deseable romper coaliciones, mientras que en el segundo Olson argumenta que la estabilidad de un solo kleptócrata es superior a la búsqueda competitiva de rentas (competitive rent seeking) de varios autócratas o "roving bandits". Cree que el fallo de Olson es que olvida que bajo condiciones apropiadas, los grupos organizados pueden ayudar a legitimar el gobierno en vez de minarlo.

Ambos artículos son interesantes por su imposibilidad de falsear la teoría de Olson, pero que no por ello dejan de contribuir haciéndola más amplia y con mayor aplicabilidad en tiempo y espacio.

3 comentarios:

Jimena Castro dijo...

mi comentario es sobre el primero articulo que comentaste. Me hubiera gustado que dejaras más clara tu opinión en cuanto a la demostración o que ampliaras la exlicación en torno a ella. Ésto porque me parece difícil refutar la teoría del bandido de Olson con el argumento propuesto. En todo caso, creo que lo que el modelo olsoniano intenta explicar es eso: porque al bandido le conviene más mantener el orden y, al menos en tu resumen, no encontré un argumento que me hiciera tomar en serio la crítica.

Jorge Meade dijo...

Mi comentario se refiere al primer artículo que analizaste. Creo, como también dijo Jimena, que no explicas bien el por qué al bandido estacionario le conviene volverse beligerante.Entiendo que el aumentar su riqueza le resulte beneficioso al autócrata, pero si lo hace a costa de la población en un ambiente de guerra, dudo mucho que la población vaya a aguantar demasiado la situación. Segun entendí, el autor, dada la evidencia histórica de las guerras, trata de hacer de la guerra una opción para el autócrata. Pero esta opción dificilmente se me hace racional.

Por otro lado, concuerdo con tu punto final sobre que la gente en un ademocracia estará mejor protegida ante las ideas subjetivas de un autócrata. El contexto institucional propio de una democracia hace que esto sea posible. Sin embargo, creo que al final, en un ambiente de guerra en el que la población sufra los mayores costos, no importa mucho si el tipo de gobierno es una democracia o una dictadura. La población no lo va a resisit mucho tiempo.

Odile Cortés dijo...

Sólo quisiera aclarar que el primer artículo precisamente intenta parecer contradictorio con Olson pero termina por solamente agregar el hecho de que la guerra para un autócrata puede ser provechosa, en este sentido no es verdad que, como diría Aparicio, el bandido estacionario se dedique a "espantar" a los bandidos deambulantes, sino que les conviene pelear con ellos para obtener mayores ingresos.