domingo, febrero 06, 2005

El juego de los incentivos.

En el panorama actual del país, si hay un tema que ha sido por demás debatido es el de la privatización de algunas empresas paraestatales. Casos concretos como el de PEMEX o la CFE han causado enorme revuelo en la arena política y económica de México. Bajo un argumento estrictamente económico, podemos decir que la solución más eficiente es la privatización de ambas empresas. Sin embargo, si vemos la contraparte, podemos también pensar que los costos políticos de dicha acción serían sumamente altos. Entonces, ¿cómo llevar a cabo políticas económicamente eficientes cuando hay altos costos políticos de por medio?

4 comentarios:

Ricardo Aranda Girard dijo...

Tu propuesta de investigación es muy interesante y de relevancia actual. Sin embargo, considero que resulta muy superficial porque profundizas muy poco en la cuestión. Creo que es bien sabido que hay factores a favor y en contra de la privatización de paraestatales, lo que pudiste haber mencionado brevemente como novedad son los argumentos por los cuales se cree ventajoso realizar dichas privatizaciones. Es decir, podías haber ido más allá del "bajo un argumento estrictamente económico, podemos decir que la solución más eficiente es la privatización..." Por lo demás creo que es muy interesante y te aseguro que tendrías en mí a un lector de tu investigación.

Dialer dijo...
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israel h seguin dijo...

El tema es relevante en la actualidad. Cuando se habla de que bajo un argumento económico sería mejor la privatización quizá haya que profundizar más en qué argumento es ese y tener la seguridad de que no existen otras alternativas igualmente plausibles en torno al asunto, de tal forma que la eficiencia económica no se viera perjudicada por los intereses políticos, quizás existan quienes sugieran que sin privatizar PEMEX y la CFE aún pueden ser empresas eficientes, en cuyo caso sería interesante revisar esos argumentos

Javier Aparicio dijo...

Opino que no ha habido suficiente debate sobre este tema: al menos no al nivel necesario para que una masa importante de ciudadanos perciban el asunto de fondo--que son los crecientes costos sociales de mantener el statu quo en la industria energética.
Los políticos bien que lo entienden, pero también entienden lo costoso que les puede resultar en las urnas una reforma sensata.
En clase discutiremos (con Dixit) el dilema general de cómo implementar reformas económicas sin tener muchos medios disponibles para compensar a los "perdedores políticos".