miércoles, marzo 02, 2005

La decisión de votar

Como vimos en clase, la decisión de votar o abstenerse es un problema clásico de acción colectiva. Desde un punto de vista costo-beneficio, es difícil explicar por qué vota la gente, salvo por un misterioso componente "expresivo" que le produce beneficios al votante independientemente de si su voto fue decisivo o no. Visto desde un modelo espacial, el abstencionismo puede ser causado por indiferencia o alienación del electorado.

¿Cómo explicarías los niveles de participación o abstencionismo en México hoy día?
¿Cómo explicarías los niveles de votación durante el período PRI-clásico?
¿Cómo explicarías la similitud o diferencia entre los niveles de participación de democracias desarrolladas y las no tanto?

11 comentarios:

Roberto Martínez B.K dijo...

El abstencionismo no es igual en todos los procesos electorales. En algunos países como los Estados Unidos y México, el nivel de las elecciones es un factor que determina el mayor o menor índice de abstención, puesto que en las de nivel presidencial acude un mayor número de votantes a las urnas, lo cual se explica por su mayor difusión en los medios masivos; además influye el grado de competitividad de las elecciones y el nivel de confianza en sus resultados; así como el interés que hayan despertado las campañas.

En México, históricamente se han encontrado tasas de abstencionismo superiores al 40%, siendo hasta la fecha el proceso electoral de 1994, en donde hubo un menor índice de abstención (24.15%), ya que en los comicios del 2000 el abstencionismo fue de 36.03%, de modo que Fox obtuvo el triunfo con sólo el 42.52% de los votos emitidos. Para algunos el predominio que tuvo el PRI en su rol de partido hegemónico, así como la falta de competitividad electoral fomentaron una creciente apatía entre la población, lo que ocasionó grandes niveles de abstencionismo electoral (50% en 1988), por lo que el propio PRI y el gobierno tuvieron que flexibilizar las reglas del juego electoral con el objeto de que nuevos grupos opositores tomaran parte en los comicios y aumentara el interés popular por ellos.

Sin embargo, aun en países desarrollados como los Estados Unidos el abstencionismo ha alcanzado niveles dramáticos, pues en las últimas elecciones presidenciales del año 2000 apenas el 50 por ciento de la población registrada en el padrón acudió a emitir su voto. En los países que consideran la emisión del voto como una obligación cívica y, que reciben una sanción cuando se incumple con esta norma, se registra un bajo índice de abstención, un ejemplo es Chile; en tanto que en Noruega, mientras se mantuvo la obligación legal de votar, el promedio de votación fue de 95%, pero al eliminarse la legislación coercitiva, el promedio del sufragio bajó al 84%.

Existen otras maneras de interpretar el abstencionismo electoral. Puede considerarse como una declaración implícita de conformidad con el status quo porque muchos electores pueden percibir el voto como un instrumento de censura más que de apoyo, y al abstenerse, deciden que no es necesario votar porque la situación no lo requiere.

Brisna dijo...

El voto en México es una obligación, el no ejercerlo implica la pérdida de los derechos políticos. Sin embargo, la escasa aplicación de la ley, hace que esto no se tome en cuenta. Aunque se trata de explicar los altos niveles de abstencionismo, casi nuca se interpreta como un voto aquel que no es emitido. Quizá seria interesante ver cuáles son las motivaciones del electorado para no ejercer su obligación política. Quizá desaprueban el sistema y deciden no votar. Quizá aprueban el sistema y deciden votar. Quizá ninguna de las plataformas políticas representa sus intereses y decide no votar, o talvez, aquella que representa sus intereses tiene tan pocas probabilidades de ganar que entonces mejor no vota, ya que sabe que los demás partidos tendrán muchísimos más votos y el suyo no será importante. Quizá, como en el 94, tras un ambiente turbulento de movilizaciones sociales y poco claro en lo político, existe una necesidad de demostrar la estabilidad del país y sus instituciones y de asegurar una paz futura, por lo que la gente se siente en la necesidad de votar. Las estadísticas demuestran que al PRI le favorece el abstencionismo, porque es cuando el voto duro se nota y lo hace ganar, por lo que quizá los mismos partidos conspiren para que la gente ni vaya a votar. Quizá el crecimiento del padrón electoral con jóvenes idealistas que consideran que su voto es muy importante, que puede hacer una diferencia, y la necesidad de ejercer su voto por primera vez, logran, como en el 2000, disminuir el abstencionismo. Por otra parte, quizá la desilusión de la sociedad haga que no considere importante su voto, porque sienta que no importa por quién vote o quién gane, no habrá diferencia en las políticas implementadas (alienación). Posiblemente, la oferta de las plataforas políticas es tan pobre y escasa que no motiva a la gente a votar. En cuanto a los niveles de votación durante el período PRI-clásico, podríamos entenderlo si entendiéramos porque se registraban otros candaditos si sabían que el PRI iba a ganar, ¿conveniencia política para recibir una pequeña cuota de poder? ¿amor a ciertos ideales? ¿por qué legitimar un sistema ilegitimo? Por otra parte los costos mínimos en México para votar (ir a registrarse al IFE, informarse durante las campañas, e ir un Domingo a votar) hacen pensar que a la mejor la gente percibe que realmente los beneficios obtenidos son nulos, y decide no votar. Quizá en México no hemos internalizado los valores de la democracia, haciendo que el mero hecho de votar nos produzca satisfacción independientemente de sí gana o no nuestro candidato, que es lo que quizá pasa en países como EUA en los que los valores nacionalistas, históricos democráticos están más arraigados en la población. Por otra parte, hay que fijarse en el riesgo de interpretar el abstencionismo de elecciones locales y federales por igual, ya que la gente puede sentirse más comprometida con lo que es más cercano a ella, o bien estar mas influenciada por la extensiva propaganda que se hace en una candidatura presidencial. A la mejor hay variables sociodemograficas, como la poblacion, las costumbres, el nivel de analfabetismo, que hacen mas o menos factible que la gente vote. Como sea, el abstencionismo es un problema con muchas aristas, cuyas interpretaciones, causas y soluciones variaran conforme el enfoque con que se estudie.

Jan dijo...

La recién insituida democracia mexicana abre la puerta a que los resultados sean difíciles de predecir, incluso en el aspecto del abstencionismo. La apuesta de las instituciones (electorales, partidos, candidatos) va dirigida a incentivar en los ciudadanos el componente expresivo antes mencionado. En las campañas que promueven la participación ciudadana, votar es un derecho que debe ser ejercido, entre otras cosas, por el gran esfuerzo que significó reivindicarlo. Considero que esta estrategia es incompleta e insuficiente. Durante los años dorados del priísmo, el voto nunca estuvo relacionado directamente con el resultado y por lo tanto, tampoco con las políticas implementadas, y actualmente no se ha logrado establecer dicho link.
Como comentó Brisna, el abstencionismo muchas veces no iene que ver con el razonamiento de si el voto es decisivo o no para inclinar la balanza hacia el lado deseado, sino con la indiferencia sobre qué lado gane. Para muchas personas, todos los políticos son corruptos, y esa homogeneidad pesa más que las diferencias en las plataformas políticas.
Para combatir el abstencionismo, es necesario que, además de hacer un llamado a la conciencia ciudadana, se repare la fractura que dejó el PRI en la relación voto-política aplicada.

Sandra Ley dijo...

Los niveles de abstencionismo en México, especialmente en elecciones locales, son cada vez mayores. En el caso mexicano, me parece que este fenómeno es en parte explicado por la percepción del electorado de que, ante la corrupción del sistema político-electoral en general, será poca la influencia que uno, como individuo, puede ejercer respecto al resultado final de la elección. Es decir, en este caso puede ser que el modelo de votación de Downs sea en cierto grado aplicable.

Por otro lado, es cierto que en el período del PRI-clásico el abstencionismo no llegaba a los niveles actuales. Sin embargo, pensar que esto se debe a que esos eran 'los buenos tiempos', no es la respuesta más lógica ni la más acertada. Es claro que durante muchos años funcionó un esquema corporativo, que aseguraba que los diferentes grupos incorporados a tal configuración del Estado votaran a favor del PRI.

Como lo muestra Roberto con los ejemplos que señala, cuando se comparan los niveles de participación de democracias desarrolladas y las que no lo son tanto, la explicación no necesariamente viene de dicho grado de desarrollo democrático. Hay muchos más factores a considerar, tales como la cultura política y la credibilidad de los candidatos.

Finalmente, a mi me sigue quedando una inquietud respecto a la explicación del modelo espacial al respecto. Si la indiferencia o alienación explica el abstencionismo, entonces cuando se registran tasas de abstencionismo de hasta 40%, ¿no sería racional, por parte de los candidatos, cambiar sus posiciones para estar más cerca del punto ideal de los electores (por lo menos en el caso de los votantes alienados) y así capturar más votos, e incluso tener la oportunidad de cambiar el resultado electoral (en el caso de una elección competida)?

Jenny Guardado dijo...

Los niveles de participación o abstencionismo, no sólo en México, sino en muchas partes del mundo, cuando tratamos de explicarlos con un modelo tipo relación costo-beneficio, encontramos que en realidad no hay ningún incentivo a votar. Por lo que la mayoría del fenómeno de la participación política queda centrado en ese factor “expresivo” más cercano a la psicología que a la economía, probablemente. Por ende, el votante, desde un punto de vista económico, se reduce a cumplir el papel de individuo atrapado en la paradoja de la participación vs no participar. Por ende, las explicaciones de porqué la gente vota, gira en torno a los ya conocidos mecanismos de resolución de los dilemas de acción colectiva como son: a) un sistema de incentivos selectivos (compra de votos, patronazgo, beneficios ligados a cierto partido, etc.) b) cambio en el esquema de pagos para lograr la cooperación (existencia de cierta cultura política, por ejemplo) c) puntos focales que incentiven la participación (como pueden ser algunas coyunturas políticas) y por supuesto d) el simple deber cívico inexplicable. Así, mientras en el priísmo predominaban unos motivos mezcla de a y d (este último no podía faltar), hoy día pudiera ser una combinación de todas (a, b, c, y d) en diferente proporción.
No obstante, a pesar de que podamos identificar algunas motivaciones de los individuos, el porqué de la votación popular (paralelamente al porqué de la cooperación popular) sigue siendo un misterio (en estudio) dentro de la elección racional. Ya que una de las críticas al modelo de Olson, que aplica también a este modelo de la votación, es que ambos predicen menos cooperación/participación política de la que realmente ocurre. Ello no quiere decir que ambas teorías sean inútiles, sino que para responder estas preguntas sobre el abstencionismo tenemos que contextualizarlo, puesto que el modelo, en su parsimonia y universalidad, obvia particularidades que muchas veces pudieran ser decisorias. Por ejemplo, no es lo mismo aplicar este modelo a México que a los EEUU. Mientras que en éste el abstencionismo tenga más que ver con la alienación u indiferencia de Hinich & Munger aunque quizá también porque consideren que la consecución de sus fines puede canalizarse más efectivamente por otras instituciones (lobby, ONG’s, asociaciones civiles, lucrativas, etc) que por la votación. Mientras que en México quizá el abstencionismo se deba principales a factores estructurales ya mencionados anteriormente.
Con respecto a la pregunta sobre la racionalidad de mover la plataforma hacia los alienados para maximizar votos, considero que por supuesto que sería racional, siempre y cuando los “alineados” como grupo tuvieran un punto ideal común y fueran lo suficientemente numerosos. Sin embargo, si cumplen estas características dejarían de ser en realidad alineados, y si son suficientes, constituirían el votante mediano. Y si no las cumplen, pues entonces no tiene caso buscarlos: a) porque no tienen un ideal común (o está disperso en muchas dimensiones) b) porque no numerosamente significativos.

Miguel Bonilla dijo...

Particularmente no creo que la gente pierda los incentivos a votar porque los candidatos no se acerquen a su plataforma electoral predilecta. Mas bien creo es el hecho de que las personas no creen que los candidatos vayan a cumplir sus promesas de campaña.

Mas alla, no estoy muy seguro de que las personas tengan claras las posturas de cada candidato. En este sentido, la gente dejaria de votar porque simplemente no le interesa la politica, ni las posturas y muchos menos el ganador, porque simplemente le da lo mismo. A pesar de esto, tambien hay gente que cuando no sabe por quien votar, simplemente anula su voto o lo regala al candidato que a todos agrada pero que nadie va a votar por el, pues no tiene posibilidades reales de ganar. (como Rincon Gallardo en el 2000)

Esto es entendible si vemos el proceso historico del pais. Acabamos de salir de 70 años en los que la postura que adoptara un candidato era irrelevante, asi como el voto de las personas. Estamos empezando a acostumbrarnos a escuchar propuestas y a saber que nuestro voto cuenta (o al menos cuenta mas que en el regimen priista).

Por otro lado, desde echeverria todas las campañas politicas priistas iban enfocadas a mejorar a mexico en todos los sentidos (o al menos eso nos decian). Creo que aquellsa personas que se abstienen de votar, lo hacen porque estan hartas de escuhcar un discurso bonito y que es falta de confianza en las instituciones politicas.

Oscar Garduño dijo...

Si analizamos los indices de abstencionismo en las últimas fechas nos podemos dar cuenta de que estos son mas altos mientras la importancia de la elección disminuye. Lo cual nos puede indicar que la gente esta dispuesta a votar siempre y cuando el el resultado pueda hacer un cambio real. Sin embargo, esto no explicaría porqué en las elecciones presidenciales de 1994 el nivel de abstención fue menor que en el 2000, ya que en esta elección fue más competida. No obstante, yo creo que el nivel de abstención en las proximas elecciones presidenciales va a ser menor porque esta vez sí se estan jugando posturas diferentes y se está polarizando el electorado. De manera que los votantes percibirán que su decisión es necesaria para darle el triunfo a algún partido.
Hablando de los indices de participación en los tiempos del PRI-clásico se puede decir que los votantes estaban inmerosos en el mismo juego político, ya que el sistema corporativistas, como bien los mencionó Sandra, manejaba a los grupos populares para que estos votarán a favor del PRI, con el fin de legitimizar el propio régimen. Y cabe mencionar que estos grupos incluían a gran parte de la población (campesinos, obreros, sindicatos, burocracia, y en algún momento hasta los empresarios).
Por último, en el caso de la comparación entre los indices de abstención de los países con democracias consolidadas y las que no, se puede decir que en las primeras el electorado cree que la democracía funciona ya de hecho y por eso no es necesaria la participación. Mientras que en el caso de las democracías no tan desarolladas podemos hablar de una falta de cultura política así como de percepciónes negativas acerca del jugo político mismo. Solución: reforzar los mecanismos institucionales para tener un juego político limpio y equitativo. De manera que el electorado confirme que su voto será respetado y refuerze su resonsabilidad cívica.

Ricardo Aranda Girard dijo...

a) Yo explico los niveles de participación o abstencionismo en el México de hoy en día de acuerdo con el componente de "expresión" que el voto le da a quien lo realiza. La gente ha comenzado a adquirir cierta confianza en las instituciones que revisan los procedimientos electorales (espero que, a pesar de todo lo que ha ocurrido y que quizá ocurra, siga siendo así), entonces, teniendo confianza en la legalidad de las elecciones, la gente le da mucho más valor a su voto y (tal vez incredulamente) consideran que pueden hacer la diferencia con su participación.
Quizá una excepción de lo que estoy diciendo lo constituyan las últimas elecciones legislativas, las cuales se caracterizaron por el abstencionismo. En ese caso, yo creo que lo ocurrido se debió al desencanto con los resultados del régimen foxista y, por lo menos en mi caso, a que NUNCA PUDE UBICAR A LOS PELADOS POR LOS QUE PODÍA VOTAR, entre tanta propaganda y ruido político, realmente decidí mantenerme al margen del juego.
b) Desde mi punto de vista, los niveles de votación durante el periodo PRI-clásico se debieron a la cantidad de manipulaciones y "corruptelas" que tenían lugar en la arena política. Las promesas de "tener un poco más que ahora" o incluso las amenazas de perder trabajos y facilidades, eran lo que movía el voto mexicano en aquellos días (por lo menos el de la mayoría).
c)Finalmente, creo que las diferencias o similitudes en los niveles de participación en las democracias desarrolladas y las no desarrolladas se debe principalmente a la confianza en las instituciones que garantizan la legalidad del proceso electoral, lo cual, a su vez, conduce a que la gente valore mucho más su voto y lo "decisivo" que éste pueda ser para el resultado final. Sin embargo, creo que en democracias desarrolladas existe un mayor compromiso dentro de la mentalidad colectiva que en las no desarrolladas, en donde permea la necesidad de cumplir con alguien o de no perder las facilidades que se poseen en el momento del voto.

Roberto Martínez B.K dijo...
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Bernardo Jorge Almaraz Calderón dijo...

1.ES SORPRENDENTE QUE POCOS SE HAYAN DETENIDO A ANALIZAR LO SUCEDIDO EN LAS ELECCIONES DEL 2003, LA GRAN MAYORÍA TENIENDO LAS ESPECTATIVAS PUESTAS EN EL 2006, HAN DEJADO DE LADO LO SUCEDIO EN LAS FEDERALES DEL 2003 Y EN LOS PROCESOS LOCALES QUE SE HAN LLEVADO A CABO DEL 2000 A LA FECHA. POR UN LADO EL NIVEL DE VOTACIÓN QUE SE OBTUVO EN EL 2003, ESTUVO MUY POR DEBAJO DE LO ESPERADO, Y POCOS ENCENDIERON LOS FOCOS ROJOS ANTE LA MUESTRA MÁS CLARA DE LA DISMINUCIÓN DE LOS INCENTIVOS PARA VOTAR EN LA CIUDADANÍA. FACTORES COMO LA CONSOLIDACIÓN DE LA DEMOCRACIA, LA TRANSICIÓN, LA ALTERNANCIA, E INCLUSO EL CAMBIO, HAN SIDO INCENTIVOS LO SUFICIENTEMENTE FUERTES COMO PARA IMPULSAR A LAS GENTE A SALIR A LAS URNAS. LA DECEPCIÓN Y LA PÉRDIDA DE ENTUSIASMO ANTE LA PARÁLISIS DEL GOBIERNO DEL PRESIDENTE FOX, SE VIO CLARAMENTE REFLEJADO EN EL 2003. 10 MILLONES DE VOTOS MENOS¡¡¡ 10 MILLONES DE CIUDADANOS PERDIERON LOS INCENTIVOS Y/O CONSIDERARON QUE LOS BENEFICIOS DE SALIR A VOTAR ERAN INFERIORES A QUEDARSE EN CASA VIENDO RESÚMENES DEPORTIVOS. POR OTRA PARTE, AQUELLAS ELECCIONES LOCALES FUERTEMENTE COMPETIDAS, O DONDE SE PODÍA SENTIR UN AMBIENTE DE PARTICIPACIÓN Y CORRESPONSABILIDAD EN LA ELECCIÓN DE AUTORIDADES, LA PARTICIPACIÓN FUE CONSIDERABLEMENTE ALTA, ESTADOS COMO VERACRUZ, CHIHUAHUA, GUERRERO, DAN VALIDEZ AL ARGUMENTO. SIN EMBARGO, POR OTRA PARTE, ELECCIONES DONDE ERA CLARA LA VENTAJA DE UN CANDIDATO, LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA FUE BAJA, TAMAULIPAS, AGUASCALIENTES, CAMPECHE, DAN FE DE ESTA AFIRMACIÓN. LOS PUNTOS ANTERIORES, NOS PERMITEN ACERCARNOS AL FUNCIONAMIENTO "NORMAL" DE LAS DEMOCRACIAS DESARROLLADAS, CUANDO LA COMPETENCIA ES ALTA, CUANDO LA INCERTIDUMBRE ES EVIDENTE, LA CIUDADANÍA SE RESPONSABILIZA DE SU VOTO Y PARTICIPACIÓN Y SALE A LAS URNAS, LA ÚLTIMA ELECCIÓN EN LOS EU ES UNA MUESTRA DE ELLO. DE IGUAL FORMA, CUANDO LA ELECCIÓN ES POCO COMPETIDA DADO QUE EXISTE UN CANDIDATO QUE CLARAMENTE POSEE LA MAYORÍA DE LAS SIMPATÍAS O DE LAS PREFERENCIAS, LA POSIBILIDAD DE QUE EL VOTO DE UN CIUDADANO SEA DECISIVO ES PRACTICAMENTE NULA, Y LA GENTE SE QUEDA EN SUS CASAS A VER LOS PROGRAMAS TELEVISIVOS CON COMENTARIOS POST-ELECTORALES.

Bernardo Jorge Almaraz Calderón dijo...
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